miércoles, abril 22, 2009

Mi casa

He tenido bastantes casas a lo largo de mi vida. La primera es la antigua casa de la calle del Amparo, en el madrileño barrio de Lavapiés. Era una casa estupenda, la que más me ha gustado. Estuve en ella hasta los diez años más o menos.

Luego vino la casa de Leganés, situada cerca del entonces proyecto de centro comercial Parquesur. Una casa grande, luminosa, y donde tuve mi primer cuarto propio.

Mis padres se separaron y comenzó un vaivén de casas para mí. La primera, aunque nunca llegué a considerarla como mía, era un pequeño apartamento situado en la calle Conde Duque, en Argüelles. La segunda, una adorable vivienda en una nueva colonia de la calle Embajadores, entre Santa María de la Cabeza y Legazpi. La tercera fue un piso grande situado al lado de Pío XII, cerca de la cuesta de los Sagrados Corazones.

Luego me fui a vivir a mi antigua casa de la calle Amparo, al principio con una compañera de piso. Luego, ya solo, me mudé un poco más abajo, a un pequeño piso conocido amablemente como "el zulo", tercero sin ascensor, donde viví cosas interesantes. Y por último me cambié a mi actual residencia en el "transmanzanarino" barrio de Puerta del Ángel.

Me he movido bastante y mi hogar se ha movido conmigo demasiadas veces.

Tantas que creo que ya casi no tengo hogar. Lo he ido dejando por el camino. Mi casa es simplemente un lugar donde almaceno "mis cosas". Son muchas cosas, pero pocas son realmente mías. Anoche me dijeron una frase estupenda que a grosso modo dice que aquello que se tiene en el fondo de un armario tampoco se tiene realmente. Digna de elogio sin duda. Mi casa entera es un fondo de armario.

Pero me gusta, tiene cosas que nunca había tenido desde que me fui a vivir solo, como persianas, bañera, luz directa, y la posibilidad de ofrecer alojamiento a alguien que quiera quedarse con relativa comodidad, siempre y cuando no le importe el estado de perenne desorden que reina de puertas para adentro.

También tiene una gotera, pero eso es otra historia.

jueves, abril 16, 2009

Si esto es una broma...

Watchmen en un gran comic porque cuenta una gran historia. Y en esa historia, en ese drama, hay varios personajes prominentes, casi sólidos. Y el Comediante es el más sólido de todos.

El Comediante sabe acerca de los humanos, de la condición humana. Y se ríe. Y mata y se ríe. Y viola y se ríe. Se ríe de todo y de todos.

Hasta que en un momento dado rompe a llorar.

Insisto, si Esto es una broma... no la entiendo.
No le veo la puta gracia.